Déjà Vu, El Caputxí, Aigüestortes

Déjà Vu, El Caputxí (Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici – Pallars Sobirà)

Según subíamos corriendo como almas que lleva el diablo, todavía no podía creer cómo la habíamos liado de esa manera. Y eso que un par de días antes habíamos visto el track en Wikiloc. Lo que pasa es que una cosa es “ver el track” y otra muy distinta molestarse en mirar detalles irrelevantes como la distancia o el desnivel.

Unas horas antes, Rober y yo estábamos teletrabajando tranquilamente en casa, en Val d’Aran. El plan parecía perfecto: terminar de trabajar, comer algo rápido y salir hacia el refugio de Amitges para llegar justo a tiempo de cenar a las 19:00.

Lo lógico habría sido conducir hasta Espot y subir por el camino normal: una hora y media de coche y otra hora y media andando. Pero nosotros, que somos gente creativa y claramente enemiga de las decisiones sencillas, pensamos:

—Bah, mejor aparcamos en La Bonaigua para conducir menos, subimos por el valle de Gerber, cruzamos un collado y aparecemos al lado de Amitges.

Sobre el mapa sonaba elegante. Alpino incluso.

Lo que no calculamos es que aquello eran unos 16 kilómetros con casi 1000 metros de desnivel… cargando mochilas descomunales con sacos, comida para dos días y material de fisura suficiente para montar una ferretería.

Con toda la pachorra del mundo comimos tranquilamente en casa, nos tomamos el café sin prisa y subimos en coche hasta La Bonaigua. Empezamos a caminar felices, todavía convencidos de que éramos personas organizadas.

Y entonces apareció el primer cartel.

2 horas hasta el estany Gerber - 4 horas hasta el refugio Gerber.

El refugio Gerber estaba aproximadamente a mitad de camino. Recuerdo perfectamente el silencio.

Ese silencio incómodo en el que dos personas hacen cálculos mentales rapidísimos mientras empiezan a sospechar que son idiotas.

—¡¡¡¿Cómooooo?!!!

Casi nos da un patatús echando cuentas. Eran más de las tres de la tarde y teníamos que estar en Amitges antes de las siete para cenar. Según el cartel, todavía nos quedaban más de siete horas de pateada.

Una sola mirada bastó para entender la situación.

Había que correr.

Y así fue como dos señores con mochilas que sobresalían por encima de la cabeza comenzaron a trotar montaña arriba como si alguien hubiera prendido fuego al valle.

La gente nos miraba pasar con mezcla de preocupación y desconcierto. Yo creo que pensaban que huíamos de algo.

El paisaje era espectacular. O eso me imagino, porque únicamente levantaba la cabeza durante dos segundos para comprobar por dónde seguía el sendero antes de volver a mirar mis zapatillas y seguir jadeando.

Llegamos al refugio Gerber en unas dos horas.

Vamos. Todavía hay esperanza.

Pero al empezar a subir hacia el collado nos dimos cuenta de que seguía quedando muchísimo. Aquello no se acababa nunca.

Otra vez a apretar. Otra vez a correr.

Cuando por fin coronamos y empezamos a bajar vimos el refugio de Amitges a lo lejos. Teníamos media hora para llegar.

Imposible.

Llegamos diez minutos tarde a la cena. Y todavía hoy no entiendo cómo lo conseguimos.

Nuestra idea para el primer día era hacer Deja Vú, en el Caputxi. Una vía rodeada de bastante misticismo. Por un lado, porque está considerada una de las mejores líneas de fisura de la Península. Por otro, por toda la guerra civil vertical que ha sufrido entre equipadores y desequipadores.

Originalmente la vía estaba completamente equipada con parabolts. Más adelante fue desequipada entera, dejando algunos tramos con un nivel de exposición directamente marciano para la mayoría de los mortales. Finalmente los aperturistas tuvieron la sensatez de reequipar únicamente las zonas más comprometidas, dejando las fisuras limpias y la vía en un punto que, sinceramente, me parece perfecto: tienes alegría, pero sin necesidad de redactar el testamento antes de cada largo.

Después de cenar estuvimos hablando con los guardas sobre Déjà Vu, preguntando por el estado actual de la vía y el material necesario. Nos dijeron que, además de dos juegos completos, hacían falta cinco Camalots del 2 y un par del 1 para el segundo largo.

Nosotros llevábamos dos de cada… Magnífico. La estrategia pasaba oficialmente a ser: “ya veremos”.

Cuando ya empezábamos a asumir que tocaría arrastrar friends como posesos y sudar sangre, los guardas, majísimos, nos dejaron un par de Camalots del 2. La verdad es que se portaron increíblemente bien con nosotros durante toda la estancia.

También nos hizo bastante gracia que, a la hora de organizarnos para la cena en el refugio, los guardas decidieran identificarnos no con un apellido —como hacían con el resto de los comensales— sino directamente con “Dejavu”. Y la verdad es que, visto con perspectiva, probablemente era la forma más precisa de definirnos en aquel momento

Después de cenar montamos un vivac en unas rocas cerca del refugio y al día siguiente, al lío.

La aproximación a la pared nos llevó poco más de una hora. Y cuando apareció el Caputxi delante de nosotros… madre mía.

La pared es sencillamente BRUTAL.

110 metros de plancha perfecta atravesados casi enteros por una fisura impecable. Dicen que puede ser una de las mejores fisuras de la Península. Yo no he escalado todas, pero sí unas cuantas, y esta entra seguro en el podio.

Algunos apuntes útiles:

  • L1 – 6c+ (o perfectamente 7a)

    Aunque sea el largo “fácil”, para mí es sin duda el más expo. La entrada ya te deja claro que aquí vienes a escalar, no a pasear. Actualmente tiene cuatro parabolts y hay que completar con cacharrería pequeña. Recuerdo triangular un empotrador y un Alien azul mientras intentaba convencerme a mí mismo de que aquello estaba perfecto.

  • L2 – 7a: EL LARGO

    50 metros de fisura perfecta de manos y bavaresa. Pura felicidad vertical. Continuo, atlético y ligeramente más duro al final cuando la fisura se afina y se va hacia la izquierda. Se tragó absolutamente todo el arsenal de friends medianos que llevábamos: los cuatro Camalots del 2, dos del 1, un 3… Los guardas tenían razón: un Camalot más del 2 habría sido gloria bendita.

  • L3 – 7b/+

    Otro largazo memorable y el más duro. Empieza por una fisura hacia la izquierda y luego enlaza con una media luna de dedos tamaño Totem negro y azul que te deja fino fino antes de llegar a un diedro donde, por fin, puedes recomponer tu dignidad. Después viene la guinda final: una placa de patatas con tendencia a derechas que rondará el 7a.

    Yo este largo no lo olí. Pero Rober, de segundo y con el flasheo, estuvo a punto de encadenarlo. Cayó en el último momento en la placa.

    Esta sección de placa está protegida con un par de parabolts. Y sinceramente, no quiero imaginar cómo debía ser cuando desequiparon la vía completamente. La caída tenía que ser peligrosa de verdad.

  • Las reuniones son colgadas. Si no vais rápidos, una guíndola para el asegurador puede ser una buena idea.

Datos prácticos:

  • Horario: unas 3 horas de escalada.

  • Aproximación: 1h–1h30 desde el refugio de Amitges. Cruzar la presa y seguir el sendero con hitos que sale hacia la derecha. Más adelante el camino gira hacia la izquierda y entra en el valle de la Coma de l’Abeller. Subiendo hacia el norte en un momento dado a la izquierda aparece claramente el perfil inconfundible del Caputxi.

  • Descenso: 30-40 minutos en tres rápeles por la misma vía. Todas las reuniones son rapelables. 1 hora de bajada al refugio.

  • Material: dos juegos completos de Aliens y Camalots hasta el 3. Repetido 4–5 veces el número 2. Un juego de empotradores.

  • Reseñas: Las reseñas que enlazo siguen siendo útiles, aunque corresponden a la época en que la vía estaba completamente equipada y dividida en cuatro largos. Ahora la línea se hace en tres, lo que le da mucha más continuidad y bastante más carácter. Como croquis mejor usar el de la foto que he dejado en este post.
    https://guiasdegredos.com/deja-vu-7b-el-caputxi
    https://luichy-lanochedelloro2.blogspot.com/2009/06/el-capucin-deja-vu.html


Creo sinceramente que ahora la vía ha quedado perfecta. Era una pena tener una fisura tan increíble cosida a parabolts. Actualmente, salvo algún tramo puntual del primer largo, se protege muy bien y queda una vía mayoritariamente de autoprotección rondando el 7b/+ con un obligado cercano al 6c+.

Una auténtica maravilla.

Y por si esos poco más de cien metros os saben a poco, se puede combinar con otras vías de la misma aguja. Aunque, casualmente, suelen ser todavía más duras. La de la derecha “El Miratge” tenía buena pinta.

Al día siguiente hicimos una combinación que nos recomendaron los guardas en la Agulla Petita d’Amitges: primer largo de Dedos de Luz + Una Vida Nova + último largo de Jocs d’Equilibri.

Esta última acababa de ser reequipada y nos encantó. Una placa de patatas maravillosa, con esa distancia entre seguros que te obliga a escalar fino pero sin llegar al pánico absoluto. Una patata menos y aquello ya sería brujería.

Después de todo esto todavía nos quedaba regresar al coche por el mismo camino de la ida.

Pensábamos que esta vez, más tranquilos y ya sin prisas, podríamos disfrutar por fin del paisaje que no habíamos visto dos días antes.

Pues tampoco.

Nada más empezar a subir hacia el primer collado comenzaron los truenos.

Y nos cayeron encima dos horas de tormenta seria: lluvia intensa, rayos bastante desagradables y mochilón gigante a la espalda. Especialmente entretenido al cruzar el collado mientras todo retumbaba alrededor.

Segunda vez en menos de un año que Rober y yo nos comíamos un diluvio pirenaico de varias horas cargando macutos enormes. Estamos claramente gafados, esto si que era un autentico Déjà Vu.

Eso sí, a partir del refugio/vivac de Gerber la tormenta paró y pudimos bajar hacia La Bonaigua disfrutando de un atardecer post-tormenta espectacular. Empapados completamente, pero felices.

O al menos suficientemente cansados como para confundir una cosa con la otra.

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